Negociar el salario es una parte fundamental del desarrollo profesional, pero para muchas personas sigue siendo un tema incómodo o difícil de abordar. Ya sea que estés buscando empleo o quieras mejorar tus condiciones actuales, aprender a negociar tu salario de forma estratégica puede marcar una gran diferencia en tu trayectoria.
En este artículo, te damos consejos para prepararte, comunicarte con seguridad y lograr acuerdos beneficiosos para ambas partes.
Antes de iniciar cualquier conversación sobre salario, necesitas una base sólida. Investiga cuál es el rango salarial estándar para tu puesto, sector y experiencia.
Además, evalúa tu formación, experiencia, habilidades técnicas y logros concretos, como proyectos exitosos o mejoras de procesos. Toda esta información te servirá para demostrar tu valor.
Negociar el salario es más efectivo cuando:
- Has recibido una oferta laboral.
- Estás teniendo una revisión de desempeño.
- Has asumido nuevas responsabilidades o ha pasado tiempo desde tu última revisión salarial.
Evita sacar el tema sin contexto o en momentos de presión interna de la empresa.
No improvises. Prepara un discurso breve, claro y profesional que incluya:
- Tu interés en el puesto o en continuar en la empresa.
- Tu aportación concreta.
- Tu expectativa salarial razonada.
Por ejemplo:
“Estoy muy comprometido/a con los objetivos del equipo. En este último año he contribuido a mejorar [resultado específico]. Por eso, me gustaría revisar mi salario y ajustarlo al valor que estoy aportando al proyecto.”
En muchas ocasiones, negociar no implica solo hablar de dinero. Puedes abrir el abanico y considerar beneficios adicionales como:
- Flexibilidad horaria o teletrabajo.
- Formación pagada por la empresa.
- Días extra de vacaciones.
- Bonos por objetivos.
Eso sí, ten claro tu mínimo aceptable antes de empezar a negociar.
Cuando negocias en persona o por videollamada, tu lenguaje corporal cuenta. Mantén una postura segura, contacto visual y tono calmado. La seguridad con la que expresas tus argumentos es casi tan importante como el contenido.
Si la empresa acepta tu propuesta, agradece y confirma las condiciones por escrito. Si no es posible una mejora en ese momento, puedes pedir que se reevalúe en unos meses y establecer objetivos medibles para justificarlo.
En caso de que no estés satisfecho/a con la respuesta, puedes mantener la puerta abierta o buscar nuevas oportunidades que se ajusten mejor a tus expectativas.
Negociar tu salario no es un acto de egoísmo, sino una herramienta legítima para obtener una compensación justa por tu trabajo. Prepararte bien, comunicar con claridad y mantener una actitud profesional aumentará tus probabilidades de éxito.
Recuerda que cada conversación te da más experiencia y confianza para futuras negociaciones.
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